Treinta y cuatro participantes, dos formadores, 18 Congregaciones. 20 países y cuatro continentes representados. Así ha sido este año 2026 el encuentro de preparación para la profesión perpetua, del tres al diez de julio, en el Seminario Claretiano de Colmenar Viejo. Son ya muchos años de encuentro, pero cada año es diferente.
Este año, la sensación es que todo ha ido muy bien. La verdad es que el grupo se abrió desde el principio, a pesar de los problemas de algunos con la bella lengua de Cervantes. Porque cuando hay buen voluntad, no importan las dificultades gramaticales…
A lo largo de una semana intensa, pudimos repasar los principales ejes que articulan la Vida Religiosa. Desde la propia vocación hasta la vida de comunidad y el seguimiento de Cristo, desde la castidad hasta la pobreza y la obediencia, todo en clima de reflexión y oración, con su momento de Adoración en la mañana, la Misa diaria y una celebración de la Reconciliación, para poner en orden aquellos aspectos de nuestra vida que no acababan de ir bien.
El día de desierto en la Ermita de Remedios fue una oportunidad para asimilar todas las informaciones recibidas, todos los momentos y las vivencias compartidas por los hermanos en los grupos y en las asambleas generales. Acabamos con el análisis de la liturgia de la Profesión Perpetua, para entender mejor lo que les viene a muchos de ellos en breve.
Damos gracias a Dios por la experiencia, por los momentos vividos y por la acogida de la casa de Colmenar Viejo. Y esperamos que el año próximo sea todavía mejor.










