El profesor Emeterio Chaparro Lillo, misionero claretiano y subdirector del Instituto Teológico de Vida Religiosa, ofreció ayer una lectura bíblica de la encíclica Magnifica humanitas, de León XIV, sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. La conferencia, titulada Dos iconos bíblicos. La Palabra en la encíclica, formó parte del ciclo Los Jueves del ITVR 2026, dedicado este año a reflexionar sobre la humanidad y la dignidad ante los desafíos de la IA.
Doctor en Filología Hebrea, licenciado en Teología Bíblica y profesor de Inspiración bíblica de la vida consagrada en el ITVR, Chaparro centró su intervención en las dos imágenes que recorren la encíclica y condensan dos maneras opuestas de orientar el progreso humano: la torre de Babel, narrada en el libro del Génesis, y la reconstrucción de Jerusalén, descrita en el libro de Nehemías.
Antes de profundizar en ambos textos, el conferenciante presentó la estructura general de Magnifica humanitas. Situó el documento dentro de la tradición de la Doctrina Social de la Iglesia y recordó que esta busca iluminar las realidades nuevas de cada época desde el Evangelio, en diálogo con las ciencias y con las transformaciones históricas. En este marco, señaló que la encíclica reconocía las posibilidades abiertas por la digitalización, la robótica y la inteligencia artificial, pero advirtió también de los daños que puede causar un desarrollo tecnológico desligado del bien común. La cuestión decisiva no consiste únicamente en determinar qué puede hacer la técnica, sino en discernir qué humanidad se está construyendo por medio de ella.
La Escritura como inspiración del documento
Chaparro recorrió la presencia de la Biblia en la encíclica y mostró que las referencias escriturísticas no constituyen un elemento ornamental. Aunque no son especialmente numerosas, enmarcan la reflexión del documento y aportan una mirada creyente sobre los riesgos y oportunidades del actual cambio tecnológico. Así, junto a las referencias a Babel y Nehemías, la encíclica acude a textos sobre la creación del ser humano a imagen de Dios, la parábola de los talentos, el juicio final, el cuerpo de Cristo, la Nueva Jerusalén y el Magníficat. Este itinerario bíblico subraya que la dignidad de la persona no depende de sus capacidades, su productividad o su dominio técnico, sino que es un don recibido de Dios.
Desde esta perspectiva, el profesor recordó que la justicia social forma parte del seguimiento de Jesús, quien anunció la Buena Noticia a los pobres y se identificó con los pequeños, los enfermos, los presos y los extranjeros. Custodiar lo humano en la era digital, por tanto, sitúa en el centro a quienes corren mayor riesgo de quedar excluidos o reducidos al silencio.
Babel, una técnica convertida en dominio
La primera de las imágenes analizadas fue la torre de Babel. Chaparro explicó su trasfondo histórico y cultural, relacionado con las grandes construcciones escalonadas de Mesopotamia, los ziggurats, y con tradiciones literarias babilónicas sobre ciudades y templos que pretendían elevarse hasta el cielo.
De tal modo, Babel representó en la conferencia una construcción nacida del orgullo, la autosuficiencia y el deseo de dominio. Sus habitantes pretendieron hacerse un nombre, eliminar las diferencias y asegurar por sí mismos su poder. Sin embargo, el resultado fue la incomunicación. Las lenguas se confundieron, el proyecto común se quebró y las personas dejaron de comprenderse.
Trasladada al presente, la imagen plantea una advertencia ante una sociedad tecnológica que pudiera uniformar a las personas, convertirlas en datos o someterlas a intereses económicos, políticos y militares. La técnica, cuando se separa de la ética y de la responsabilidad, puede dejar de servir a la humanidad y convertirse en instrumento de control, dependencia o violencia.
La encíclica -explicaba el profesor- relaciona esta lógica con el paradigma tecnocrático, la mercantilización de la persona, la polarización, las nuevas esclavitudes y la incorporación de la inteligencia artificial a los conflictos armados. Babel no simboliza la tecnología en sí misma, sino un progreso que se absolutiza, prescinde de Dios y de los demás y termina por deshumanizar.
Nehemías y la responsabilidad compartida
Frente a Babel, Chaparro presentó el relato de la reconstrucción de Jerusalén recogido en los capítulos 2 al 6 de Nehemías. El texto se sitúa después del exilio de Babilonia, cuando una parte del pueblo judío regresó y encontró la ciudad en ruinas, con las murallas derrumbadas y las puertas destruidas.
Nehemías, judío que prestaba servicio en la corte del rey persa Artajerjes, conoció la situación de Jerusalén, oró y decidió comprometerse con su restauración. Tras obtener autorización para regresar, convocó a las familias y organizó una obra en la que cada grupo asumió una parte de la responsabilidad.
El profesor explicó el contexto histórico, literario y teológico del libro, surgido durante el decisivo periodo de configuración de la comunidad judía posterior al exilio. La reconstrucción no fue solamente material. Junto con las murallas y la organización de la ciudad, el pueblo tuvo que recuperar su identidad, renovar la alianza y reorganizar su vida religiosa y social.
Nehemías representó así un modelo de liderazgo que escucha, ora, discierne y moviliza a la comunidad. La ciudad renació mediante el trabajo compartido, la solidaridad y la confianza en la fuerza de Dios. Nadie construyó por sí solo y todos pudieron aportar algo a una obra común.

Aplicada a la revolución digital, esta segunda imagen invitaba a orientar los talentos y los avances técnicos hacia la edificación de una sociedad pacífica, justa y digna. Frente a la concentración del poder propia de Babel, Nehemías proponía corresponsabilidad; frente a la uniformidad, comunidad; frente al aislamiento, cooperación; y frente a la autosuficiencia, apertura a Dios.
Dos ciudades y dos amores
La contraposición entre ambos relatos permitió presentar el desafío tecnológico como una elección entre dos ciudades y dos amores. Por una parte, se encontraba la ciudad del dominio, el egoísmo y la exclusión. Por otra, la ciudad construida desde el servicio, la justicia, la solidaridad y la responsabilidad compartida.
Esta alternativa atravesaba los grandes asuntos abordados por Magnifica humanitas: la verdad como bien común, la dignidad del trabajo, la libertad frente a las dependencias, la educación en la era digital, la gobernanza de la inteligencia artificial y la necesidad de impedir que las decisiones sobre la vida y la muerte queden subordinadas a sistemas técnicos sin responsabilidad humana.
La intervención concluyó con la esperanza expresada en el Magníficat. La oración debía acompañar el compromiso cristiano y ayudar a descubrir que, aunque parezca que los poderosos imponen su proyecto, Dios continúa renovando todas las cosas y haciendo posible una humanidad fraterna.
De este modo, la lectura bíblica propuesta por Chaparro dejó planteada una pregunta fundamental ante la expansión de la inteligencia artificial. El interrogante se cifra en saber discernir si el progreso tecnológico conducirá a una nueva Babel o si, mediante la responsabilidad compartida, contribuirá a reconstruir una ciudad verdaderamente humana.
Próximas sesiones
El ciclo continuará cada jueves con las siguientes conferencias: PARA AMPLIAR INFORMACIÓN PINCHE AQUI
- 5 de noviembre: Íñigo A. Navarro Mendizábal (Facultad de Derecho ICADE). Autonomía humana e IA: beneficios y amenazas.
- 12 de noviembre: Sara Lumbreras Sancho (Escuela de Ingeniería ICAI, Comillas). «¿Qué es la IA? Vulnerabilidad humana y algoritmos».
- 19 de noviembre: Carlos Soria, cmf (Doctorando UPCO). El proyecto de vida en el Espíritu presente en la Encíclica.
- 26 de noviembre: María Teresa Compte Grau (UPSA-Fundación Pablo VI). «La presencia de la Doctrina Social de la Iglesia en la Encíclica».








