"Revitalizar el corazón misionero" Entrevista con el Cardenal Don Oscar Andrés R. Maradiaga
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Son las 17.15 de la tarde. Llega a nosotros sencillo, alegre, lleno de energía. El Cardenal Oscar Andrés R. Maradiaga acaba prácticamente de llegar de Tegucigalpa (Honduras), de cuya sede es Arzobispo, para ofrecernos su Ponencia "El gran desafío de la misión: principio regenerativo de la Iglesia" en el marco de la 36 Semana nacional de Vida Religiosa, organizada por nuestro Instituto Teológico de Vida Religiosa. Pasó la mañana visitando una Organización dedicada a quienes padecen el síndrome de Down, y les celebró la Eucaristía. En una sencilla habitación, junto al Salón "Ángel Herrera", accede a nuestra entrevista.
ITVR: Buenas tardes, Señor cardenal. Hemos esperado con mucha ilusión este momento. Queríamos contar con su presencia en esta 36 Semana Nacional de Vida Religiosa. Es para nosotros un privilegio tenerle aquí y poder contar con su presencia en este día. Sabemos que apenas acaba de llegar de América y mañana partirá muy pronto hacia Australia. Le agradecemos de corazón su esfuerzo y sacrificio. Bienvenido.
Card. Maradiaga: Quiero expresarles mi satisfacción y alegría por estar aquí. Cuando recibí la invitación tan amable del P. Aquilino Bocos, dije: "Yo ahí no puedo faltar". En primer lugar, porque yo soy religioso por vocación y soy obispo por obediencia. El carisma es lo primero. Por eso, cuando me dan oportunidad de vivir con los consagrados y consagradas es para mi un privilegio y una alegría. En segundo lugar, porque soy un entusiasta de estas Semanas de Vida Consagrada, organizadas por el Instituto Teológico de Vida Religiosa. Es la primera vez que participo con presencia física. Pero yo la he seguido desde casi sus orígenes. Me encanta que el P. Aquilino, que es el pionero de estas semanas de vida religiosa, esté aquí con nosotros. Yo era rector del Instituto Filosófico Saleciano en Guatemala. Recuerdo que tenía la colección de todas las semanas. Ha sido para mí un elemento muy valioso de formación permanente, y me encanta que la sigan llevando a cabo y que esta presencia tan numerosa de participantes, en cantidad y en calidad, sea la respuesta a esta iniciativa.
ITVR: Y ¿porqué nos dice Ud. que es obispo por obediencia?
Card. Maradiaga: Fue necesario el mandato de tres papas para que yo fuera obispo. Le extrañará, pero así fue. En 1978 recibí la notificación de la Nunciatura. Después de un tiempo de discernimiento le dije al Señor Nuncio, que no. Pero el Señor Nuncio me presentó una carta del Papa Pablo VI en la cual me lo pedía; respondí afirmativamente. Desgraciadamente al poco tiempo fallecía el Papa; y yo me sentí aliviado con la esperanza de verme aliviado de esta carga. Apenas elegido Papa Juan Pablo I recibo de nuevo otra carta pidiéndome el mismo servicio; le respondí también afirmativamente. Pasados unos días el Papa Juan Pablo I fallecía. A la tercera fue la vencida: Juan Pablo II me envió otra carta y en diciembre de 1978 recibía la consagración episcopal. Por eso decía que, soy obispo "por obediencia".
ITVR: Usted, don Oscar, ha tenido la oportunidad de conocer la realidad global de la Iglesia y está muy al tanto de los problemas de nuestra humanidad. Por eso, hemos querido contar con Usted para que nos hablara sobre la Misión y sus desafíos en ese contexto tan global. Pero permítame que le formule una pregunta previa y más cercana a su vivencia: ¿cómo ve Usted la vida consagrada en América?
Card. Maradiaga: Es una fuerza en nuestro Continente- y creo que así seguirá siendo si sabemos revitalizar el corazón misionero.
ITVR: Este año hemos escogido como tema de la Semana "Revitalización carismática y mejora organizativa". Antes de nada, ¿cree Usted que este tema es también significativo y relevante para la Iglesia?
Card. Maradiaga: Yo creo que es un tema de mucha actualidad. Y la respuesta de público que esta Semana está teniendo, significa que se ha puesto el dedo en un tema que era necesario abordar en este momento. Y creo que tendrá un resultado positivo. Sin duda, que es un tema de actualidad para la vida consagrada, también para la Iglesia. Me ha gustado mucho. También allá en América necesitamos en la Iglesia una revitalización del modelo pastoral y creo que el tema escogido para la próxima Asamblea del Episcopado en Aparecida, "Discípulos y Misioneros" dará mucho impulso a la Evangelización.
ITVR: Me parece que para la vida consagrada es importantísimo recuperar el discipulado. ¿Lo ve ud. así?
Card. Maradiaga: Exactamente. ¿Cuál es la actitud propia del discípulo? A los pies del Señor como María y Marta. ¿Cuánto tiempo somos discípulos? ¿Solo 15 o 20 minutos, o toda la semana? ¿De quién somos discípulos? es otra cuestión importantísima. Hemos de revitalizar y reencontrar la "lectio divina", al auténtico Maestro. Sin Él, ¿quienes somos? Estamos cansados y aburridos de lo mismo. El dinamismo misionero viene a revitalizar todo lo que hay en nuestras congregaciones religiosas. ITVR: Permítame retomar una de sus últimas expresiones "estamos cansados y aburridos de lo mismo". ¿Qué lección nos daría hoy Jesús para sacarnos de ese aburrimiento, a nosotros que queremos ser sus discípulos?
Card. Maradiaga: Hay una categoría del concilio Vaticano II que se ha quedado en el tintero y es "estar atentos a los signos de los tiempos". Hoy nos interpelan. Pero hay una cierta miopía para poderles percibir, y falta de imaginación para poder dar respuestas creativas. El Espíritu no está de vacaciones. Lo hemos reducido mucho. A veces ni lo escuchamos, ni tenemos la valentía de seguir sus inspiraciones. Y el Espíritu es novedad. Cuando rezamos el famoso salmo "envía Señor tu Espíritu y renueva la faz de la tierra", ¡eso sirve también para nuestro instituto, si estamos atentos a las interpelaciones de los signos de los tiempos! La misión es una de las grandes interpelaciones. El Espíritu nos llama a salir de una vida aburguesada y lanzarnos a la otra orilla.
ITVR: Pues nada más, don Oscar, nos disponemos ya a escuchar su Ponencia, que esperamos con expectación. Muchísimas gracias de nuevo por el gran esfuerzo que para Usted a supuesto acompañarnos en este día.
La Ponencia resultó fogosa, interesante, interpeladora. Cada párrafo contenía no solo ideas, también interpelaciones, también perspectivas. La centralidad de la misión en la identidad de la vida consagrada fue resaltada hasta el punto de alertar sobre el peligro de "cardiopatías misioneras" o "insuficiencia cardíaca misionera".
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Jueves 12 de abril de 2007



